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5 abr. 2015

Italia

"Me concentré en mirar por la ventana, e intentar obviar el despampanante resplandor que me enceguecía; sin éxito por supuesto. Las cortinas de la ventana habían sido retiradas sin razón aparente. Era un hecho molesto, debo ser honesto. Yo adoro las cortinas, entre más gruesas y pesadas mejor.La cálida luz solar lo bañaba todo, desde la antigua piedra del Colosseo, las ruinas esas que están al lado, la callecita frente a la casa. Todo. Desagradablemente lo inundaba todo.
Aparté los ojos de aquella tan usada escena italiana y caminé hasta la orilla de la cama. El servicio había arreglado todo, dejandolo a la perfección. El cuadro sin sentido que colgaba sobre la cabecera de la cama, la mecedora. La televisión, el espejo de cuerpo entero (en la otra punta de la habitación). Todo espléndidamente limpio. Irónico si pensamos en Italia, no es de las ciudades más limpias de todo Europa.
Aún así se molestaron en hacernos sentir "cómodos".
Mi visión quizá esté nublada en este momento, y por ello reveo mis imágenes mentales con colores diferentes. Recuerdo aquella calidez del sol sobre mi piel, pero no recuerdo que fuera un sentimiento alegre, todo lo contrario, amargo, incómodo..."

- Bebió otro sorbo de café, perdió la vista en el horizonte si siguió escribiendo -

"...incómodo.
Recuerdo haber salido a recorrer la ciudad. Siempre tan hermosa en las películas, tan romántica. No la sentí así en lo absoluto. Su brutalidad, su hostilidad, desgarradoras por donde se la miren; y al fin y al cabo es solo eso, una creación alterada de algo que ya no es"

- Soltó exasperado la lapicera de tinta negra con la cual escribía, y se reclinó en la silla. Masajeóse las cienes para reconfortarse y cerró los ojos en busca de inspiración; al cabe de 6 minutos, reanudó la escritura, tachando enfáticamente el último párrafo -

"...incómodo.
Clarissa entró radiante de emoción por la puerta de la habitación de aquella casa rentada. Soltó las maletas sin gracia sobre la cama y se apresuró a abrazarme con fuerza.
Su sonrisa si la recuerdo, irradiando alegría a montones. Su abrazo emotivo. "Gracias" había susurrado en mi oído emocionada. "es el mejor viaje de mi vida, siempre quise conocer Italia" había agregado. Y sin más había apuradose al baño para ducharse y quitarse lo que refería sátiramente como "olor a clase turista".
No me traigo muy buenos recuerdos de Italia como país, menos de Roma como ciudad. Pero haber estado con ella, haberla visto reír, y emocionarse sin vergüenza por las más absurdas cosas. Esos son los mejores recuerdos de este viaje".

- Volvió a reclinarse sobre la silla, está vez con una sonrisa en su boca. Entre tanta ficción, había logrado decir eso que no sabía poner en palabras -