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27 nov. 2015

Caoba.

¿Alguna vez nos vimos?
¿Alguna vez me viste?
Mirame ahora, ¿qué es eso que ves?
¿Qué es lo que buscas?

La única verdad que vale la pena admitirnos en voz alta, es aquella que no queremos admitirnos ni a voz callada. Yo estoy acá, siempre. Siempre lo estuve, y por lo que «siempre» vale... siempre estaré.

Esos ojos negros: pícaros y tristes, serenos, calmos y tan vivos, tan atentos. Esos ojos negros, que veo tanto en vos (que siento tanto en mí), ¿qué es lo que quieren?

Vendés tu alma tras esa hermosa ventana, y no necesito tenerte cerca para ver eso que no querés decir que sentís, pero sentís. (Yo también lo siento, ¿sabías? No somos tan diferentes en realidad).

Te vuelvo a preguntar, y por favor te lo ruego. Respondé, con una mano en el corazón...

¿Alguna vez nos vimos, así cómo creo que nos estamos viendo?
¿Alguna vez me viste, cómo eso que creo que me ves hoy?
Mirame otra vez, así como hace un segundo... mirame te lo ruego y decime qué es lo que ves. Dejame perderme en esos ojos negros mientras me hablás verdades...
¿Qué es lo que buscás? Exactamente: ¿Qué es lo que buscás?