Buscar en el blog

Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

18 sept 2022

Un café contigo. Nuestro café.

¿Qué es eso de hace tres años, hay pizcas de ficción en esos textos? los primeros tres sobre todo.

¿Por qué lo dices?

Para saber, si fue un intento de describirte a ti, o si de alguna manera trataste de ocultarlo... o exagerarlo...

Un poco de todo, soy yo, es el yo que veo en el espejo, y a la vez ese no soy yo. Es un yo que expongo, que muestro. La mascara que tengo, pero no uso. La mascara que uso, pero no muestro.
Soy yo, es un yo que no reconozco... de ahí la cuestión: ¿quién soy yo?, ¿cómo soy yo?, ¿a dónde voy?, ¿por qué...?
Es lo que siento, o lo que sentí. Pero no es todo... no soy yo.

Si, coincido contigo, creo que todos lo hemos sentido. Ese intento de escupir ese yo, ese momento de detenerse y preguntarse: ¿cuál es mi objetivo? ¿acaso tengo uno? Pero tenemos muchas influencias, externas por sobre todo, que nos limitan.
No queremos exponernos totalmente, es que no sabríamos cómo. Porque hay cosas que mueren en nosotros, o siquiera nacen. No hay como trasmitirlo, no hay lenguaje.
Me haz hecho acordar a "El mundo de Sofía". "¿De dónde vengo...?" "¿Quién soy...?" Y la adolescencia es la primer valiente que se anima a intentar responder.

Es complejo, y siendote sincero, me gusta que así lo sea. Escribo por escribir, parafraseo y no tanto. La verdad me escondo en mi verdadero ser, y doy mi cara y me escondo en ella; la simulo como mascara, pero es la que tengo. Muestro como soy, y dejo entrever que no lo es todo, pero si lo es.
Temo, temo y mucho. Siento, siento y mucho. Pero a la vez no lo hago, lo desestimo, lo anulo... y lo escribo. Escribo al respecto. Me pierdo y me encuentro...

Si, me pasa...

...y en el proceso lo plasmo en el papel.
Me resulta que es humano, y quiero ser humano, amo lo humano; y me odio por ello. Es tan ambiguo, insulso y hasta estúpido que es simplemente brillante.

Amo y odio tus contradicciones, las contradicciones en si, pero en ti resaltan.
Eso, lo de escribir, es muy bueno. Porque, afirmo, olvidaremos esto en otra etapa de nuestras vidas. Pero de esta forma no olvidaremos lo importante que para nosotros fue el expresarlo, el valor que tuvo, en ese entonces, mostrar lo que sentías; aunque en futuros años digas "¡¿Qué carajos?!", "¿Eso sentía yo?", "¿Así lo expresaba?"
Es necesario, esto de escribir, para después poder vernos mutar a través de un papel.

¿Años? A veces me sucede de releerlo minutos después y reír. Lo leo y me río, lo dejo y respiro. "¿Ese soy yo?" pregunto, me vuelvo a reír. "Ese no soy yo", respondo. Pero si lo soy, o si lo fui.
Es perfecto, porque es absurdo... pensar en mi, en ese momento y no identificarme, no aún conmigo mismo.
¿Pasará muy seguido?, me refiero, esto, al resto del mundo...

4 abr 2016

Por la matrilinealidad.

No hay nada más desagradable que el ser humano. Y aún más, sentirse superior a su propia especie.
A mi me pasa, todo el tiempo; en especial con ciertos individuos de la colectividad, algo así como la denominada «familia» a la que me tocó formar parte: son todos una manga de pelotudos.

Su conocimiento sobre el mundo me aterra (no pueden ser tan cortos de mente), no puede existir tan poca dualidad de pensamiento; tan cercado desarrollo de la imaginación; tan poca realización de su individualidad. Tan poco pienso. Pero todo y más existe en ellos.

Los odio tanto; no por ellos, no por la ignorancia que manejan a diestro y siniestro: sino por hacerme sentir superior a ellos. Eso me enferma. Así que me enferman. Me enfermás vos; que no entendes la existencia de un otro diferente. me enfermás vos, que no cabe en tu limitada razón, la idea de un otro que piense, sienta o sufra de forma diferente: vos sos muy limitada, no existe. Y así pecas de mongólica. En tu intento constante de mantener las cosas sanas, de «hablar las cosas», de «mejorar la relación», te olvidas que yo no soy vos, que yo pienso, y siento distinto de vos. Que tengo mis tiempos, y mis problemas, que no solo NO te incluyen, sino que te obvian por tu natural inexistencia. NO TE QUIERO CERCA, eso no es cierto. NO TE QUIERO CERCA EN TODO MOMENTO. Necesito MI espacio. MI espacio para putearte porque sos una idiota, mi espacio para admirarte por algo que en este momento, lleno de rabia, no logro concebir, pero sé; porque no soy tan estúpido; sé que hay algo que te haga digna de ser superior. Mas hoy sos una idiota.

Los odio tanto, los aborrezco, los detesto...

¿Cómo no sentirse superior, si a cada comentario o acotación; voy y vuelvo tres veces de lo que pensaste y lo que podrías pensar?, ¿cómo no sentirse superior, si cada vez que —por obra y arte de vaya a saber uno quién— terminas haciendo un «yo creo que...», cuando nadie, nunca, opinó al respecto; mas se postuló una simple idea, una simple teoría, que ES, más allá de lo que creas o no? ¿Cómo me puedo relacionar con esta gente, que sé —en mi poder estuviera— no quisiera tener cerca, o nunca elegiría como amigos?

Mi familia es eso, esa gente que veo en la calle y repudio por lo que son, por lo que hacen, por como piensan. Son muy diferentes a mí en todo sentido; son la antagonía misma de lo que yo represento —o yo la de ellos—.

Pero son mi familia; y los quiero; y los entiendo, y sé —aunque no pueda verlo con claridad ahora— sé que son más de lo que esbozo; y sé que se mueven más allá de lo que entiendo; y sé que entienden más allá de lo que digo; y sé que no son inferiores a mí bajo ningún concepto. Pero que rabia; que rabia que me da que solo yo pueda entenderlos; y ellos no logren comprenderme —aun con sus intentos—. Que molestia, que desazón. Que soledad.

29 dic 2015

Los ojos que miro.

Respecto a los ojos que me miran, he ido encontrando varios patrones. Por ejemplo: tienden a ser ojos oscuros. Los ojos claros no malgastarían su tiempo en observarme. Los ojos que me miran suelen ser atentos, perspicaces, ágiles, y quizá un poco tímidos. Los ojos que me miran no suelen mirarme por mucho tiempo; de hecho me miran por segundos, y por otros tanto no lo hacen: me miran, y dejan de hacerlo. Los ojos que me miran son casi siempre ojos amigos. No soy tan importante, no tengo enemigos.

¿Pero qué de los ojos que miro? Todos tenemos ese conjunto de miradas que nos miran y nos quitan el aliento. Ese par de ojos que reflejan, allá en lo más hondo, las entidades propias de nuestra alma. Los ojos que yo miro son siempre hermosos, son siempre oscuros, son siempre transparentes a emociones sinceras, son siempre humanos.

Hay un par de ojos que me vuelven loco. Son verdes, de un verde oscuro. Llenos de melancolía y memorias ya olvidadas. Lleno de espasmos y dolores comprimidos. Son unos ojos hermosos, humanos, puros; y extremadamente tristes: estoy enamorado de ese par de ojos.

Esos ojos me miran cuando los miro, y sonríen cuando les sonrío. Tienden a abrazarme con una calidez y una sencillez impactantes. Siempre están cuando los necesito, o siempre estaban, mejor dicho.

Tienen pequeñas vetas marrones, que se entremezclan con un enlazado de ramitas verdes. Desde el centro hacia afuera. Brillan a la luz del Sol, y marcan con fuerza sus vívidos colores. Parecen un bosque, llenos de vida: una vida triste.

Esos ojos han de tener madre, y padre; lo desconozco. Son ojos introvertidos, y miran sin decir mucho de ellos que lo que se puede ver a simple vista. La tristeza no la esconden bien, pero si esconden sus razones.

Esos ojos me tienen enamorado hasta lo más profundo. Esos ojos apenas si notan mis ojos marrones dentro del montón de ojos marrones. Apenas si se percatan de sus abrazos y sus sonrisas. Apenas si contemplan como los contemplo. Apenas si ven como los veo. Apenas si notan como los amo. Pero lo saben: son ojos sabios.

10 dic 2015

"Nuthin a couple pumches a wall cant handle... in a couple continous days"

Es una reflexión que me apremia desde temprano el día; y no logro más que contemplar sus nefastas referencias. La reflexión comienza, simple y llanamente, como todas las reflexiones, con una pregunta: «¿Por qué?» Quizá, en tu intelecto (indudablemente más amplio y experimentado que el mío) la encontrarás absurda, nefasta, inconexa, corrupta, e incluso impropia; pero esta reflexión me apremia, y necesito contemplarla en más voces que las que habitan en mi consciente.
Es respecto a todo aquello que conozco —y por lo que no conozco— que me presento hoy, ante este humilde hogar de convergencias con la mente exhausta de incertidumbres. ¿Qué te aqueja? No lo sé. ¿Cómo puedo ayudarte? No lo sé. ¿Por qué no pedís ayuda? No lo sé. Pero tu lo sabes. Tus excusas, cada día menos creativas que el inmediato anterior, logran retrucar cualquier premisa entre poética y retórica.
Son excusas, amigo mío, aquellas que con tanta energía te permites creer ciegamente, postergando en el tiempo lo inevitable. ¿Sabías que vas a morir algún día? Es la realidad, vas a morir, tu, yo, todos. No tiene nada de malo admitirlo, de hecho, creo que es la futura muerte la que nos ayuda a superarnos en estos momentos, a mí me ha pasado, y me pasa aún (no voy a ser tan estúpido de negarlo). Pensá que te vas a morir, pensálo. Hace el ejercicio de imaginarte mortal, de entender tus miedos como obstáculos, de comprender la sociedad como un todo, de tomarnos a nosotros como tus pilares. Ejercitá el caerte en la realización de lo mortal. Ejercitá el pensar en la no existencia. Ejercitá el pánico o paz que eso te logre generar, y absolvéte de todo pecado que creas poseer.
Sos mortal, un hijo de Dios, un milagro biológico, el enlazado de polvo estelar, energía en una manifestación reflexiva, la creación de un intelecto superior, un personaje de ficción, el prospecto de un libro, una caricatura...
My Dear son of Sweet Jesus ya no sé como ayudarte. Quizá no me corresponda —¿quién soy yo para ayudarte?—, quizá no necesites mi ayuda, no lo dudo ni por un momento. Pero quiero ayudarte.
Yo estuve mal, muy mal (creo que ambos sabemos eso), y me ayudaste cuando nadie entendía siquiera las metáforas que suponía en mi mente. Tu supiste leer entre las lineas de las lineas, y sin apresurar ninguna cuestión que pudiera alterar mi tranquilidad mental, me dejaste convertirme a mí en un ser superior, de esos que saben que necesitan ayuda, y la piden. Y así lo hice, pedí ayuda. Vos supiste —antes incluso de que yo siquiera lo supusiera— lo que sucedía conmigo, en simples palabras, me salvaste de mi mismo; y te odié por ello. Todos mis rencores, todos mis miedos se canalizaron en ti, y en mi mente te demonicé como nunca antes a nadie.
Sé que lo sabes, porque sos la persona más inteligente que tuve el gusto de conocer en esta vida. Y sé que lo entendés también. Y sé que sabés como superar esto. Y también sé, porque no somos tan diferentes, que no querés pedir ayuda. Un golpe al ego (quizá), un batalla perdida (quizá)... pero temo hoy por ti, como temí ayer por mi.
Somos aquellos, diagnosticados con la enfermedad de la reflexión exhaustiva, bendecidos con las mentes de los grandes pensadores, y atados a esta mundana existencia los que sufrimos de estas cosas; pero así como nuestro cuerpo, nuestras mentes no son infalibles... y por mucho que nos guste creernos, no somos dioses creadores ni hacedores de nada más que nuestras vidas. A lo sumo si príncipes de las verdades, o gladiadores de las reflexiones... pero siempre mortales.
Así que amigo mío —si se me permite el honor de llamarte amigo—, hazte de la valentía que sé que posees, úntate de fuerzas por todo el cuerpo, levántate de tu apremiante agonía, y con quién sea (solo o acompañado), pedí ayuda. Al fin de cuentas, estamos creados para eso: para ayudarte.

8 dic 2015

El «amigo» de Emma (II)

Es hasta incluso icónico, el hecho de que existan en la realidad, historias que no solo nos sorprenden por su nivel de absurdo; sino también por su seductora veracidad en la narrativa. ¿Alguna vez te has puesto a pensar lo que sucede en un callejón oscuro, de algún barrio de Montevideo, a las 11 de la noche, de un martes cualquiera? Yo tampoco; hasta que me senté a hablar con el «amigo» de Emma.
Luego de aquella experiencia nefasta, que me llegó por medio de terceros, en mi labor periodística me sentí atraído por este personaje. Necesitaba conocer al «amigo» de Emma en persona. Y logré conocerlo, ayer.

Como ustedes ya sabrán, el «amigo» de Emma, es por excelencia aquel que, gracias a los efectos del alcohol (y algún que otro alucinógeno), narra con desagradable cantidad de detalles, sus experiencias en casi cualquier ámbito de su vida, con especial énfasis en aquellas que incluyen sus bastas experiencias en lo sexual. Tiene un talento especial para incomodar a cualquiera con el simple hecho de hablar sobre sí mismo, vergüenza ajena, solemos decirle a eso.

El «amigo» de Emma retrocede un poco más en la historia de su vida en este caso, hasta sus 19 años. Directo de la fuente original, es que contamos en este caso con mayor cantidad de detalles, de los cuales no vamos a eliminar ninguno. La verdad, así como es, cruda y cruel, es como debe ser contada. «...quería que le rompiera el culo ahí mismo, que gordo de mierda». Así es, en esta historia nos aventuramos en una experiencia homosexual, morbosa, y sumamente angustiante. ¿Estás preparado?

«Nada, lo cosa es que salí del gimnasio a eso de las 11 y pico de la noche, ¿no? Y nada cuando estoy ahí llegando a mi casa. Se me para una moto al lado. Un gordo, tez blanca, sin barba, pelo corto raro, ni idea que color de ojos tenía... 
La cosa es que me empezó a hablar. Más que a hablar me empezó a cargar: "Sos un pibe muy fachero che, yo estoy en la movida del porno, ¿viste? Tengo unas minas muy bien para armar algo... y necesito a alguien como vos".
Yo estaba re nervioso, te voy a ser honesto, porque mi barrio es re peligroso y roban todo el tiempo. Y estaba a media cuadra de mi casa, y no quería que el pibe se enterara donde vivía. Me siguió hablando, que quería hacer una porno, y que quería que esté en ella, y que me pagaba y no sé que. Y en una así de la nada me dice "¿Y no te animás al menos a pelarla, para ver nomás..." No sabía que hacer.
Yo quería que me deje en paz, y la verdad que no iba a pelar la chota en la mitad de la calle; y se lo dije. "Vamos al callejón de allá", me comenta señalando a la esquina (el que está en frente a mi casa, ¿ubicás?). Y accedí.
Me subo a la moto (porque me dijo que me subiera, porque él ya estaba ahí y me arrimaba. Era una cuadra, pero igual me subí). Llegamos al callejón, y le muestro ahí el amigo; y de la nada agarra y me sale con un "¿Me dejás chupartela?" No me dio ni tiempo a responder, el pibe ya se había arrodillado y le estaba entrando de bomba...[debo admitir que me generaba curiosidad el hecho de saber si al «amigo» de Emma, le iban los pibes, es decir si era gay; él muy reflexivamente me responde: «no soy gay, pero quería probar, o sea yo a esa edad no había estado con nadie, era virgen. Entonces el morbo de la situación: estar en la calle, un desconocido, de la nada, medio que quería probar si. Aparte estaba el tema de que le tenía un poco de miedo, al principio. Un poco de todo, ¿no?»].
Mientras el pibe está ahí chupándomela, se escucha a una vieja en la otra esquina (de la que acabábamos de venir) "¡Ay! ¡Hijo de puta! ¡Ayuda, ese hijo de puta me robó la cartera..!", y una moto pasó a todo lo que da por en frente del callejón.
Le dije "vámonos" (la ventana que tenía literalmente al lado se prendió, y ahí fue cuando se lo dije).
Me subí a la moto, como me indicó y llegamos a un campito que estaba ahí a unas cuadras también. O sea no era un campito, es una plaza llena de arbustos, y ahí seguimos con el trámite (risas).
Estaba con la chota en la nuca, y ahí me dice: "¡Quiero que me rompas el culo!", quería que le rompiera el culo ahí mismo, que gordo de mierda. "¡No!", le repondí, ni loco. O sea nunca había estado con nadie, y no iba a estar con ese gordo mugre por primera vez.
Le acabé toda la boca y la cara; con toda la rabia contenida adentro lo hice pija. Y el gordo hijo de puta se relamía. "Ay papi, que calentura, ¡me hiciste mierda!".
Ta se limpió ahí y me quería llevar a mi casa. Le dije que no quería, pero igual me llevó hasta dónde me habló por primera vez.
* * *
Toda esa semana estuve buscando si no aparecía un video mío por ahí...»

El «amigo» de Emma, personaje del under-Montevideo; nos sorprende una vez más con esta devastadora revelación. Ya volveremos con más historias de estas. Serán desagradables, serán bizarras, y serán muy inverosímiles. Pero hay algo que nos llama a escucharlo, a escribirlas, y a leerlas. El «amigo» de Emma, señoras y señores.

2 dic 2015

Ellos ni se ofenden.

Recién vengo de un encuentro por lejos el más desagradable que he tenido. No sabría explicar la repugnancia que me genera el solo pensarlo. No por la gente que me encontré (quiero creer), sino por el estado de ansiedad y rabia en el que me encontraba. Nunca sentí tanta rabia contenida. ¿Entendés a lo que me refiero? Esa rabia que te inquieta en lo mas hondo, y se asoma por todo el cuerpo haciéndote temblar al controlarte. ¿Te ha pasado? Es un sentimiento repugnante.Y la rabia solo logró ir en aumento, y en aumento. El desprecio se desprendía por cada poro de mi cuerpo, en especial por mi mirada, la cual no pude sostener más de segundo y medio en cada par de ojos ajenos. ¿Vergüenza? Quizá, pero: ¿a qué?
Preguntas con respuestas poco claras. Lo único que sé es que no solo había rabia, sino una tristeza que hasta este momento me destroza. ¿¡Qué es lo que me pasa!? No entiendo...

Llegué temprano y me volví. Porque los eventos habían cambiado, la información con la que contaba ahora me afectó... ¿por qué? Disculpen la poca coherencia, pero la realidad es que estoy pensando en «tinta». ¿Por qué me afectó..? ¿Qué fue lo que me afectó..? ¿El cambio de planes..? ¿El hecho que fuera..? ¿Por qué..? Ya sabía yo que era probable, pero aun así; ¿por qué me afectó saberlo?
Creo que fue la realización final, de que la vida sigue... ¿no? La vida sigue, pero yo no sigo. Yo sigo aferrado al pasado, con mi marca usual de melancolía latente en toda presencia. Se acercan las fiestas estas de mierda en las que todo el mudo se acuerda que existe un mundo más allá de su bolsillo, y se vuelven a olvidar así como hace no tanto.

¡¿Por qué estoy enojado?!, ¿qué es lo que me enoja? La realización. Eso ya había quedado claro... la realización de que en realidad, con honestidad: no somos amigos. De hecho apenas si nos conocemos. ¡Wow! Como dolió escribirlo. Pero es la verdad... apenas si sé sus nombres, y suelo confundirlos. Apenas si los conozco, apenas si hablo con ellos, apenas si puedo confiar, apenas si he confiado. Pero cuanto los quiero. ¡Qué asco! Me doy asco.

¿Será por eso que estoy enojado; porque realmente los quiero? ¿Será que sé que ellos son para mí, lo que yo nunca voy a ser para nadie? ¿Será eso lo que me carcome? ¿Será por eso que siento tanta rabia... conmigo?

Atreverse a sentir es algo jodido. Es algo complejo y de lo que nunca fui muy adepto. Pero como si pudiera escapar de la bendita naturaleza humana... como si pudiera no sentir.

Bueno, esto ha sido en efecto productivo. Yo los quiero, pero ellos no me quieren. Como no me quieren no les importo. Como no les importo, no confían en mí. Como no confían en mi, no recurren a mí cuando tienen algún problema. Como no recurren a mí, nunca hablamos. Como nunca hablamos yo me resiento. Como yo me resiento, ellos se ofenden...

Pará, si se ofenden... ¿por qué se ofenden? ¿Por qué se ofenden si no les importo? No voy a decir que soy como la mismísima mierda, porque no soy tan idiota. Sé que soy más útil en sus vidas que la mierda. Pero, ¿por qué ofenderse?

Pará... hoy no se ofendieron. ¿Alguna vez se ofendieron? De hecho no. Nunca. Nunca se enojaron conmigo, solo yo me enojo con ellos...

Como yo me resiento, a ellos les chupa un huevo. Como les chupa un huevo me deprimo. Como me deprimo... bueno, cuando estoy así de deprimido, tienden a pasar estas cosas, o más discusiones unilaterales que solo me afectan a mí, o más auto-agresiones, o trasmito las disputas a gente que si vale la pena.

Creo que este es el quid de la cuestión. No valen la pena, pero aún así... ¿por qué me duele..?

27 nov 2015

Caoba.

¿Alguna vez nos vimos?
¿Alguna vez me viste?
Mirame ahora, ¿qué es eso que ves?
¿Qué es lo que buscas?

La única verdad que vale la pena admitirnos en voz alta, es aquella que no queremos admitirnos ni a voz callada. Yo estoy acá, siempre. Siempre lo estuve, y por lo que «siempre» vale... siempre estaré.

Esos ojos negros: pícaros y tristes, serenos, calmos y tan vivos, tan atentos. Esos ojos negros, que veo tanto en vos (que siento tanto en mí), ¿qué es lo que quieren?

Vendés tu alma tras esa hermosa ventana, y no necesito tenerte cerca para ver eso que no querés decir que sentís, pero sentís. (Yo también lo siento, ¿sabías? No somos tan diferentes en realidad).

Te vuelvo a preguntar, y por favor te lo ruego. Respondé, con una mano en el corazón...

¿Alguna vez nos vimos, así cómo creo que nos estamos viendo?
¿Alguna vez me viste, cómo eso que creo que me ves hoy?
Mirame otra vez, así como hace un segundo... mirame te lo ruego y decime qué es lo que ves. Dejame perderme en esos ojos negros mientras me hablás verdades...
¿Qué es lo que buscás? Exactamente: ¿Qué es lo que buscás?

21 nov 2015

El «amigo» de Emma

En esta historia no hay cuidado por los sentimientos ajenos. No se tiene en cuenta situación social, religiosa, ni sentido del asco. Es la cruda verdad, así tal cual como ocurre (o mejor dicho, como ha ocurrido). Es una historia verídica, de la cual no tenemos más que vagos rezagos y pretextos, con los que me he dado el lujo de formar esta historia. No hay disculpas para adjudicar a nadie en concreto; y nadie en concreto debe leer esto. Simplemente está aquí, para ti, si tu capacidad de espanto, tu reflejo de vómito, y tu idea de moralidad, distan de ser corrientes. ¿Te sientes preparado?

Esto fue lo que le sucedió al amigo de un amigo; o dicho de otro modo: al «amigo» de Emma.

El «amigo» de Emma tenía entre 22 y 23 años cuando los eventos narrados dieron suceso. En esta repugnante historia, que se sucede con un sin—fin de pretextos narrados vagamente, se interioriza en la metáfora que, implícita en el hedor de los objetos, es digna de ser utilizada en futuras reflexiones. Estimados, los invito a hablar de las HEMORROIDES, y la MORCILLA.
«Mi amigo sentía este olor a morcilla, pero no sabía de donde venía», nos comenta Emma.
Las experiencias sexuales de los jóvenes actuales, incitan a realizar morbosas historias, y secundan innumerables leyendas urbanas...

Mi amigo [eliminamos el nombre para mantener el anonimato de esta persona] tuvo una experiencia de lo más desagradable. La cosa es que conoció a una señora mayor (tendría unos 45-50años). mayor que él me refiero, no que sea vieja ni nada. La cuestión es que se empezaron a ver en varios lugares y la señora lo invita a mi amigo (que tenía 22 años) a comer a la casa. Ta, mi amigo va lo más bien sin problemas... comen, todo bien hasta ahí; y bueno nada, después entran ahí [gestos] «en la movida».
Nada, mano va, mano viene, ropa afuera. Que se yo, todo normal. La cosa es que mi amigo entra a sentir el propio olor a morcilla, tipo re rancio. Agarra y me dice «boludo el propio hedor a morcilla mismo, y no entendía de donde mierda venía». Ta mi amigo baja [risas incómodas], ¿no? y ta... ahí se da cuenta que la mina tenía las propias hemorroides, tipo un asco mismo...
* * *
... y nada que va a hacer, siguió porque le dio tremenda lástima y no quería lastimar a la señora. Pero ta, se le bajó, y ta no garcharon.
Si un asco, aparte la vieja se re enamoró del pibe después y lo seguía a todos lados. [risas] Un viaje.
Y ta de ahí me quedó eso de que las hemorroides hieden a morcilla, y me decís morcilla y pienso en hemorroides. Una mierda.

— EXTRACTO DE UNA CONVERSACIÓN CON EMMA, RESPECTO A SU «AMIGO» —

En próximas entradas estaremos interiorizándonos aún más en las experiencias del «amigo» de Emma.

27 oct 2015

Té de heridas.

Tengo cuatro heridas en el brazo. Mañana serán cinco. De ello no hay duda.

La primera me la hice el sábado. Estaba solo en casa; y una suerte de agobiante angustia me inundó. No intenté controlarla, todo lo contrario. Me rendí ante ella y la dejé dañarme: primer tajo.

La segunda, no fue por angustia. Fue por rabia, al día siguiente. Acordarme del atraco solo ayudó a destruir el ideal que existe en mi mente. Y logró humanizar(te) aún más (¡Con lo que yo adoro lo humano!). Esté fue un poco más profundo, descorazonado: segundo tajo.

La tercera fue anteayer lunes: me la hice con los dientes. En un dejo cruel de volver a sentir(te). Añoro tanto sentir(te), ya no logro hacerlo; no logro imaginar(te) siquiera cerca de mí; algo que me de ganas de seguir(te). Apenas si se nota, pero como duele: tercer tajo.

Hoy me lastimé por cuarta vez. Sin razón aparente, ya por simple costumbre: para no olvidar(te): cuarto tajo.

¿Te acordás que hablamos de esto?

Siento que la muerte se aproxima cada vez más; y se burla de mi angustia; y me mira; y me espera, pero no me mata: no me da el gusto. La imagino sonriendo con mofa...

Me aterra no sentir(te) más que en sueños. Me aterra olvidar(te) (cuando busco hacerlo). Me aterra enfrentar(te) y decir(te) lo que siento.

¿Te acordás que hablamos de esto?

Ya nada volverá a ser como antes: ya nada volverá a ser. Ya son las 00.15: último tajo.

23 oct 2015

Perdón.

Tiendo a hacerme trampa al solitario; es una realidad. Encuentro lo bueno, aquello que vale la pena: lo humano. Y sufro por ello. No merezco.
«Es absurdo...» pensará quien lee, y no puedo retrucarlo; lo es, mas es lo que siento.

«¡Lo siento!», le grité en un espasmo de dolor y rabia. «¡Lo siento mucho!». Sus ojos orbitaron lejos de mi mirada. Sus pasos se alejaron, retumbaron en la penumbra de mi mente, liquidaron con esmero mis esperanzas, y derrumbaron todo lo poco que había construido.

Es que en verdad lo siento. Lo siento (he de admitir), más por mí que por cualquier otro (por ese: él. Por esa: ella). ¿Y ahora que voy a hacer? Vuelvo a estar solo (siempre estuve solo), pero vuelvo a sentirlo.

Genero attachments demasiado rápido, demasiado fuertes... pero ayudan. ¡Mirá que ayudan! Aunque sea solo por ese tiempo en el que soy parte de algo que ignoro. Solo por ese tiempo en el que pienso que sé qué soy. Solo por ese momento en el que me pierdo en mi mismo. Solo ahí, sirven y ayudan. Me permiten ser frente a otros. Me permiten estar: cabeza en alto, sonrisa en mano.

Te quiero pedir perdón. Ya lo hice y aún así vuelvo a hacerlo: «Perdón».

6 jul 2015

¿Le pondrá mi muerte un fin a esto?

Tengo la idea del dolor en mente. Un pilar quizá de mi existencia, producto de todo aquello que debió haber sido, pero por razones que prefiero no enumerar, no lo fue.
El pasado me aqueja (y me ha aquejado siempre) por razones obvias. Define mi presente y afecta mi futuro. Una especie de enfermedad que cargamos a cuestas, la idea de la muerte como un final, al final, de un (no) eterno camino sin retorno que es esta vida.
La búsqueda de una razón, el sentirnos útiles, el no pensar.
Tengo la idea de dolor en el cuerpo, y afecta aún más que en mi mente, que muere a cada paso que doy en este futuro inalcanzable. Temo a ese dolor, ese dolor que me limita en todos los sentidos existentes (y de probable existencia).
Hoy parafraseo, como lo he hecho tantas veces. Parafraseo sobre la vida (de lo que ignoro ampliamente), del amor (y su figura literaria), del dolor (y sus posibles consecuencias). Hoy parafraseo como siempre.
Hace tiempo que no escribo. No existía necesidad. ¿Para qué escribir?
Los principios axiomáticos de mi vida se desvanecen. La idea de una hetero-existencia me abruma, no quiero cosas diferentes, distintas unas de otras; no quiero depender de la sinergia que "las diferencias" engloban. Quiero que todo sea lo mismo. Quiero la monotonía de la igualdad, la posibilidad de no discusión. Quiero la vida del ignorante. Quiero ser feliz.
Tengo la idea del dolor, como una sombra en mi memoria. Este dolor me define, y me abruma. Y está llegando el día en el que este dolor me controle, me limite. Hoy temo por mi vida en este anhelo persistente de la cercana muerte.
"No sientas pena de los muertos, sino de los vivos, y sobre todo de aquellos que viven sin amor"
¿Será que busco el sufrimiento? ¿Será está mi marca de heroína... ese dolor?
Tengo la idea de dolor, una idea interesante, y por supuesto teórica. Tengo esa idea instalada en mi mente, en mi cuerpo, y en la memoria. Quizá de una vida que ya fue. Quizá en esta vida que vivo, o la que me tocará vivir en el futuro. Pero esta idea me acompaña, como siempre lo ha hecho.
¿Le pondrá mi muerte un fin a esto?

13 abr 2015

Camilo

Hace ya un tiempo que me preguntaron que cambiaría de mi pasado, siempre respondí "nada" siempre sentí que cambiar algo (así lo más minúsculo), alteraría todo lo que soy, y mi yo, tal y como me conozco desaparecería. Sería peor que estar muerto, sería nunca haber existido. Hasta ahora, en este momento desearía que mi pasado no existiera, que mi presente no sea este, y que mi futuro no sea el que me aqueja; hoy desearía cambiarlo todo.

Encontré en mi mente peligrosas incertidumbres, y aún más peligrosas suposiciones. Pensar en el pasado con nostalgia, crear pasados que nunca existieron y aventurarse en sus supuestas incidencias en lo que podría ser mi futuro, nunca fueron más que fantasmagóricas hipótesis que me aterraban; hoy las añoro, las deseo posibles.
Y allí están en mi mente confundiendo lo que soy y lo que era, alterando mi forma de pensar, la pasada con la presente; y la presente con la futura. ¿Y si me destierro de la existencia tal y como soy, con la esperanza de encontrar felicidad? ¿Eliminaría eso todas mis dudas, mis pesares, mis sufrires? Son preguntas sin respuesta, aún tan solo el hecho de que existan me llena de disconformidad e incomodidades tan variadas que no logro capitularlas de forma menos vaga.

Aquel que sabe leer entre lineas leerá mucho más que lo que se escribe, verá situaciones puntuales, y supondrá un millar de cosas que no han sido escritas; todas esas suposiciones son erróneas, debes saberlo. Yo no me odio, en lo más mínimo; no en la forma tradicional, ni en ninguna otra forma que logres encontrar, pues yo no he encontrado ninguna. Yo no estoy triste, ni deprimido. Yo no anhelo la inexistencia de mi vida. Yo no espero la destrucción de mi mundo con la idea de un nuevo renacer. Ese no soy yo, nunca lo fui ni lo seré. Yo solo pienso, y razono, y reflexiono sobre las infinitas posibilidades que me presta la imaginación, y las contrasto con las finitas que me regala la realidad. No es deprimente, es simplemente más insípido.

Y con esto en mente no hago más que preguntarme: ¿Y si mi mente no se hubiera cuestionado aquello que se cuestionó? ¿Aún así nos hubiéramos conocido? ¿Lo sufriría como lo sufro? ¿De que otra cosa me arrepentiría? ¿Estarían ellos juntos? ¿Quién sería me apoyo? ¿Quién sería mi amigo? ¿Cuánto de lo que hoy sé ignoraría? ¿Qué tantos miedos aún tendría? ¿Qué tantos otros habría superado? ¿Estaría aún con vida? ¿Como verían mis ojos este mundo? ¿Cómo querría que este mundo continuara? ¿Dónde encontraría felicidad? ¿Qué males me aquejarían? Más allá de todo esto, ¿realmente sería feliz?

¿Y vos? ¿Qué pensas?

30 mar 2015

Soy un puto cactus

Nuestras charlas nunca fueron más que eso, charlas. Sin ningún tipo de sentido, sin ningún fin más que ese, charlar. Aún así, hoy a la noche; logré escupir demonios que no sabía estaban en mi interior. Estoy enojado.
Estoy enojado conmigo. Por regalar herramientas para destruirme. Por ser quién soy, y permitirme serlo.
Intenté hacer de esto un texto, algo artístico. Que me llene de emoción al leerlo. Que me llene de algo que no sea rencor, enojo, rabia, tristeza. Pero no lo logro.
Se me llenan de lágrimas los ojos de solo visualizar esta impotencia. Esto que no me impide seguir, que no es nada del otro mundo. Pero duele.
En fin, nuestras charlas fueron solo eso, charlas. Al parecer fueron solo eso. Sin ningún valor agregado. Sin ningún objetivo otro, más que charlar. Aunque yo no creo eso.
Me lo repita una y mil veces, yo no lo creo. No lo puedo creer.
¿Desde cuando desnudar el alma es charlar sin sentido? ¿Desde cuando abrirte a alguien, y permitirle ser parte de uno es charlar sin sentido? Porque fue exactamente eso lo que hice. Dejé ser a un otro que no soy yo, ser yo. Poder ser yo.
Y hoy leí algo que me atormentó en lo más hondo de mi alma. Con palabras tan dulces describían eso que no puedo poner en palabras.
Yo también idealicé creo. Yo también te hice algo que no sos. Porque no sos ninguna divinidad. No sos un ser que emana belleza, ni sentires, ni nada. No emanas un carajo. Sos un maldito cactus.
Y vuelvo a sentir rabia, rabia sin sentido. rabia conmigo.

"Y grité apenas cerré la puerta,
grité con todo eso que había en mi interior,
todo eso que no entendía, ni estaba dispuesto a entender.
Grité y destruí toda su esencia de mi mente.
Destruí su imagen de mi consciente;
pero aún está ahí. En los rincones de lo que sé,
pero no logro ver.
En lo más profundo de mi inconsciente.
En mi esencia.
Así que frustrado grité.
Y volví a gritar."

Ahora, más calmo volví a abrir la puerta. Esa puerta que tanto tiempo mantuve cerrada, y abrí por un instante y apenas abierta la tuve que cerrar. Pero ahora la cosa es diferente. Ahora puedo volver a abrirla.
Un año atrás me hubiera destruido. ¿Hoy? Es parte de estar vivo.

23 mar 2015

Arquitecturas mentales.

Es extraño pensar lo que ese edificio representa para mí. Es mi mayor fracaso, por tantas razones.
Era mi futuro... mi razón de ser, y de existir. Era mis ansias de ser más, y ser mejor. Y hoy es un nefasto recuerdo. (Una colección de nefastos recuerdos). Porque ellos están allí, ellos están logrando ser lo que yo renuncié, en donde yo podría estar pero no estoy. Ellos siendo ellos, sin mí.
Es agridulce; melancólicamente doloroso.

Hoy pasé por allí, por ese edificio. Ese gran y majestuoso edificio. Y sentí pánico.
Pánico de siquiera ver a alguno de ellos. Pánico de incluso acercarme demasiado. Miedo a la gente que es solo gente, ¿pero y si me miraban y veían algo más?
Es espantosa, esa sensación de vulnerabilidad. En donde cualquiera puede hacerte daño con tan poco.

Son criaturas con información. Saben de mí cosas que no debe nadie saber. Creo que ni yo debería saberlas. Pero ellos tienen esa información. Ese conocimiento (poderoso conocimiento) con el cual es tan sencillo destrozarme. ¿Qué van a hacer ahora que ya no me hablan, ni siquiera en mi mente? ¿Qué piensan de mí ahora que ya no importo, qué fui completamente descartado? ¿Se mofaran de mí, con cruel sarcasmo, en mi eterna ausencia?
¿Y sí hay otros que no conozco, otros que también conocen, y también se burlan, y también me miran, y también son gente? ¿Y si ellos, son todos ellos? ¿Y si me vieron hoy al pasar por allí? ¿Y si todos ellos lo saben? ¿Y si me destruyen?

¿Y si me olvidaron?

Ese edificio me crispa los nervios. Me duele en lo más hondo. Me define de tantas formas, y tan perfectamente. Ese edificio es poderoso. Es detestable.

Por eso tiemblo. Y bajo la mirada al pasar por allí. Y aprieto el paso. Y desvío los ojos de tanta gente que no conozco. Temo a que solo uno de esos "Y si..." sea verdadero. Porque yo aún no lo supero.

No estoy preparado para enfrentarme a ese edificio. Esa es la cruda verdad.

Aún así; hoy pasé frente a ese edificio, y mañana pasaré de vuelta.

23 may 2014

límite de a, cuando ene tiende a más infinito.

Y así como tantas veces, volvemos a pensar que la decisión no fue acertada.

Vemos las matices, inventamos otras tantas. Creemos en mentiras y ocultamos la única verdad, esa que reza la intangibilidad de las cosas, esa que promueve el cambio por cambiar, esa que estima la duda; y a mí me hace dudar.

Soy fiel devoto del conocimiento. Soy fiel admirador de la ignorancia y sus bastos campos de dominio. Soy reluctante ante todo eso que amerita serlo. Y prefijo infinidad de veces con tal de acotar lo inacotable.

Pero vuelvo a lo mismo, a eso ya superado, a ese espiral idóneo en locuras: al respirar entrecortado.
Veo lo que hecho y temo. Temo por el tiempo depositado allí, y dudo, y pregunto.
Imagina la desesperación de saber nada, y apostarle a todo. Imagina peor sería saberlo todo, y no apostar a nada.

Vuelvo a reprimir, o eso creo; y lo descarto: «Yo no reprimo».

Y así como tantas veces volvemos a pensar que los errores son aciertos. Y que de tanto en tanto, acertar es un error. Entonces sonrío ante mi acierto; sonrío porque la victoria se presenta, anticuada como solo ella, a rendirse homenaje.

Piensa que el tiempo no es finito, y que las posibilidades por tanto se extienden a mismo campo. Piensa y sonríe con descaro.

Tienes talento. Una inagotable fuente de premisas. Por tanto... volvemos a pensar que la decisión no fue correcta: y sabes el porqué.

Decidir es ver dos y tomar uno: es ganar y es perder. Aprende que lo ganado vale más que lo perdido, porque fue decisión pura y exclusivamente tuya.

14 nov 2013

Cópula gramatical.

En este pequeño e inhóspito lugar de convergencias, las palabras se someten a meticulosos cuidados, cuidados de madre amorosa. Cuidados con fin de mejorarlas. Hoy día las palabras han enfermado, ya no tienen su poder, ya no llenan con su encanto. Simplemente son, como hace tiempo no lo son, afiladas navajas con fines destructivos. Aún así, no deja de sorprenderme mientras camino, encontrarme con tantas de ellas en correcta forma y estado. En correcta unión y armonía. Con su encanto usual disimulado. Con su correcta caligrafía. La palabra no está perdida. Me recuerdo usualmente, la palabra está escondida, y espera a que la encuentren. Encontré hace poco tiempo, un torrente de palabras, estaban en una pintura. Estaban mas no estaban. Estaban porque las leía, pero no las encontraba. Eventualmente pienso, y en mi afán de perfección, no utilizo palabras, sino la imaginación. Encuentro retratos perdidos, los leo así como me len, y busco entre tantos de ellos, el mensaje que trasmiten. Encuentro maravilloso el mundo de la palabra, sea en novela, drama, canción, melodía, pintura, escultura, o en la más compleja joyería. ¿Se entiende lo que enhebro? ¿Tiene alguna lógica? Es que encierran consigo mil millares de emociones, complejas formulas destructivas, y las caricias más reconfortantes y curativas. Sigo maravillado, y de mi asombro no me asombro. Es que no hay cosa más perfecta que la escritura hecha cuento, narrativa, poema o cual fuere, siempre y cuando tenga un sentido. Un sentido para uno, y no el mismo para otro. En este pequeño e inhóspito lugar, en el cual me dieron acogida me siento muy a gusto conmigo mismo. Aunque sé que lo que hago, no es más que sombra en tanta magia. Pero lo hago de buen grado, y lo hago de corazón. Porque cada palabra que escribo, es mi retrato hablado, es mi emoción a flor de piel. Es para mí, y si también gustas, es para nosotros. Es que hay tanta magia en la escritura...

28 jul 2013

Miradas al retrovisor

Esconderse dentro del tan usual espiral de preguntas. Preguntarse dónde van, a qué van. Cambiar el por qué, al para qué. Estudiarlas. Verlas, y olvidarlas. Dejar de pensarlas.
Llorar, por sobre toda las cosas, llorarlas, en dolor, en pena, ¿es esperanza?, es por sobre todo rabia. Es odio, es añoranza.
Gritar, es gritar en silencio, es pintar. Es reír, es volar. Es vivir.
¿Es cantar?
No quiero sentir, ni pensar, ni existir. Quiero vivir, sé que lo quiero. Necesito vivir. Necesito encontrarla, a ella, a mí, a él o a tí. Quien sea, quien es.
Quiero verme, solo a mí. A mí.
Esconderse, en la noche, es llorar, es depresión, es gritar; no hay canción. ¿Melodías? Negación.
Es llorar, por sobre toda las cosas es llorarte a tí, así como a mí, a él, a ella; a eso. Es así.

23 jun 2013

Sotana y pico.

¿Te felicito? No, realmente me lo cuestiono. ¿Te felicito?
Me incitaste a ir. Fui ¿Y; sigo yendo? ¡Respondeme!

Completamos el rompecabezas con situaciones vividas. Yo no vivo, por lo que no tengo rompecabezas alguno, al no piezas, al no nada. No.

¿De qué hablo?

Estoy cansado, hoy. Estoy cansado, hoy gracias al ayer. Estoy cansado hoy gracias a mañana. Me cansa.

¿Sabes qué? Lo mio es la sotana.

5 jun 2013

¿Y si no lo digo?

¿Y si lo digo en voz alta?, ¿y si digo lo que sé, pero no admito? ¿Qué razón me incita a pensar? ¿Cuál es la causa que genera en mi interior tan atroz duda? ¿Acaso conozco?
Perdí el hilo, "...one more time..." "...and (...) (the) reason was just..." algo...
No sé que hacer conmigo... competo las frases sin entenderlas, relleno espacios, encuentro vacíos, los miro, los aprecio, los estimo... ¿y?¿a dónde voy, yo con mi yo, en esta búsqueda implacable del placer de la nada?
No es que no planee ser feliz, es que es lo único que hago, planear... ¿y vivir, para cuando?
Me encuentro encerrado en un yo que no estimo, pero es mi yo, es mí, es ¿qué?
Necesito respuestas que no sean preguntas, necesito afirmaciones no interrogativas, necesito el si o el no, necesito el nombre, necesito algo... algo que me sirva.
¿Y si le pongo un nombre? Quizá sea solo encontrar el nombre, ¿enfermedad? ¿Cuál?
¿Solucionará esto mis problemas? No lo sé, no lo creo, pero ¿qué más podría yo hacer?
Estoy perdido, pero ¿y si lo digo en voz baja?¿y si digo lo que admito pero no sé?
No quiero estar más solo, pero no logro dejar de estarlo.
Necesito ayuda, estoy enfermo; pero es de esas enfermedades de las que uno no quiere salir, es lo que conoce, es lo que tiene ¿qué habrá más allá?
Pero quiero salir... quiero y no quiero... Puedo salir, puedo y no puedo...
Necesito ayuda, pero realmente necesito que me peguen con fuerza y me digan que hacer, pero no dejen que sea yo, por favor no dejen... porque ¿y si no lo digo?

20 may 2013

Seres dignos del pesar

Creces y vives en cuenta regresiva, no conoces el contador, solo que queda menos tiempo; y cada vez menos. ¿Vertiginoso? La muerte, indiscutiblemente allí en frente ¿Sonriendo?
Hoy temo por alguien mas no por mí. Temo por ti ¿te has escuchado acaso? El susurro de tu llanto, pues era llanto, eso que con tanto ímpetu dictaminaste, con rabia, con enojo de lo más hondo, disimulado, oculto. Era un llanto; y uno de esos tristes. Temo hoy por ti.
No voy a declararme filosofo hoy, pues considero que lo soy, así como también debería serlo todo aquel que por la voluntad de querer, piensa, razona y reflexiona sobre lo que fue, es y será. Porque los limites del razonamiento están en los conocimientos del razonador.
Y pensar puede pensar cualquiera; razonar puede hacerlo cualquiera; reflexionar puede hacerlo cualquiera, el tema recae en que nadie lo hace, o mejor dicho nadie lo estima cuando lo hace.
¿Dónde está el problema?¿Estudiamos a pensadores de antaño, y olvidamos el pensar?
No es una etapa la que me mueve, no es ni una capa ni el momento. Es la esencia. Soy por lo que soy, es lo que fue, mas lo que será aún hoy, también es. ¡Niégalo! Te invito a que lo hagas, y mis recursos serán siempre más fuertes que los tuyos, mas no por eso más válidos. ¿Te cuesta entenderlo acaso?
Respira, así como respiro, y ve, muy en lo profundo de tu ser, como respiras. ¿Conoces el proceso? Es tu área. Mira, así como yo miro, y ve, muy en lo profundo de tu ser, como ves ¿Conoces el proceso? Es tu área. ¿Entiendes a lo que refiero? No hay nada, mas todo lo es.
¿Dónde está el razonador que piense lo contrario? Lo invito a participar, a generar en esto la disputa de la verdad, que ni es mía, ni lo será, por mucho que así yo lo quiera.
Crecemos y vivimos, y de allí contamos el cronómetro ¿Porque es lo conocido? No. Porque es lo que vale.
Sonríe, lo sé; así como yo, en su momento sabré sonreírle también.