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27 jul. 2017

Violento

El espasmo comprimido de aquello que nunca fue.
La luz y su intermitencia.
Te veo, no te veo, te veo, no te veo...
Gritás... grito contigo.
Me levanto y te levantás.
¡Pará! Y obediente, paro...

La respiración entrecortada
Los jadeos y el sudor
Tus murmullos, mis risita
Mis murmullos, tus carcajadas
Reímos fuerte y más fuerte
Los dolores de panza.

El golpe fuerte en el rostro, la otra cachetada
El grito, el llanto, el dolor...
El físico y ese otro que no entiendo.
Te miro con rabia, me sostenés la mirada.
Me abalanzo y te empujo, te reís
Que risa cruel la tuya.

Te lo pregunto, te sorprendés
¡Obvio que te quiero!
Me devolvés la pregunta,
Dudo. En serio que dudo.
¡Obvio que te quiero!
Te miento, lo notás.
Ni vos ni yo nos decimos nada.

El espasmo comprimido de aquello que nunca fue.
El golpe fuerte en el rostro, la otra cachetada.
Te veo, no te veo, te veo, no te veo...
¡Obvio que te quiero!
Reímos fuerte y más fuerte.
Ni vos ni yo nos decimos nada.
Que risa cruel la tuya.

25 jul. 2017

Cuando creés que tenés amigos, pero en realidad es todo parte de una gran puesta en escena creada para destruirte desde adentro.

Así que aquí no encontramos... «amigos».
La situación es delicada, como podrán apreciar. Hay mucho que "discutir"... y poco que conversar.
Así es: poco que conversar.
¿Alguna vez se preguntaron para que mierda están los «amigos»?, ¿las distintas acepciones que «amigos» puede tener?, ¿y los distintos usos en cómo se puede emplear? (casi, pero no redundante).
Permítanme la digresión, pedazos de mierda... pero los voy a instruir un poco.
Voy a comenzar con la interrogante final, porque al final de cuentas: así se me canta el orto.
«Amigo» (o su inocuo plural: «amigos»), es una palabra que debería utilizarse con cuidado. Puede usarse para designar a el objeto de una rapiña («Eh, boh, amigoh!»), para dar cuenta de la hipocresía del universo surreal en el cual vivimos («Ellos, mis amigos, están allí siempre que los necesito»), para dar cuenta de la molestia sistemática que genera algún desdichado ser que por gracia de vaya a saber uno quién, sigue con vida («Ahí está "el amigo"»), etcéteras varios.
Acepciones: (sean felices) DLE.
Y he aquí, lo que nos reúne: ¿para qué mierda sirven los «amigos»? Es una pregunta poco (o nada) filosófica. De hecho, es una pregunta que me cuesta comprender, por una simple y sencillísima razón: yo no tengo «amigos».
«Amigos» de ningún tipo: ni «amigos», ni «Amigos». Ni en singular ni en plural.

Me aburrí, váyanse todos a la mierda.

(Long Story Short: I´ve got no friends)

23 jun. 2017

Pero no

Mientras corría bajo la lluvia de aquella extraña tierra, sentí elevarme y desaparecer. Como magia, pero no.

20 jun. 2017

Volví a pensarte

Hoy volví a pensar en tus ojos verdes
En tu pelo enrulado, desprolijo, largo...
En tu pequeña sonrisa,
En tus labios
—mierda, esos labios!—
Hoy volví a pensarte como hace tanto.

Y mis manos temblaron
Buscando tu cuerpo,
Tu cuello, tu nuca...
Y mi piel se erizó con el simple recuerdo
—la añoranza de un recuerdo que nunca fue—
El recuerdo de tus manos sobre las mías,
De tu fuerte abrazo comprimiendome el pecho.
—mierda! Ese abrazo!—

¿Y qué puedo hacer yo
Más que llorar en silencio
Al amor que te declaré vencido,
Tendido —desprovisto de todo— a tus pies?
¿Y qué puedo hacer yo
Más que recordar tus ojos verdes
Y sus hermosas motitas marrones
En una intermitencia incontrolable
Y pensarlos amables, y tercos como siempre?

Te extraño.
Extraño tus charlas tendidas en idiomas perdidos,
Extraño tu presencia en cada uno de mis momentos.
Extraño pensarte de a ratos y bien seguido,
Y pensarte pensándome: como algo posible
Y no algo prohibido.
Pero de seguro me olvidaste ya...
Me olvidaste antes de que yo me diera cuenta
Que todo lo que te digo
Que todo lo que te escribo
Era en realidad lo que sentía en mi pecho
Al estar en tu presencia.

¿No me querés mirar un rato más,
Así como me mirabas?
¿No querés reír conmigo,
De alguna que otra guarangada
Y pensar alguna burla improvisada?
¿No querés pasar por mi lado
Y rozarme la mano con dulzura?
¿No querés volver a verme,
Y abrazarme, y atarme a tu cintura?
¿No me querés amar
Así como yo te amo en silencio
Cada día y cada minuto
Desde el último en que te vi,
Hará ya casi un año?

Siempre dije mal tu nombre.
Hoy es en lo único que pienso.
—mierda! Esos ojos verdes!—

18 jun. 2017

Ejercicio de Teatro

Antes de que el mundo sea mundo, y que el tiempo sea tiempo. Las estrellas habitaban en lo alto. Se movían de un lado a otra en la eterna oscuridad, buscando desesperadas un lugar donde brillar. Ilagua las veía desde su brillante nebulosa y con cierta lástima por sus sentires, llamó a Coruncha para idear un plan.
Coruncha tenía un plan que guardaba con recelo, pero al ver las honestas intenciones de Ilagua lo compartió.
«Tengo en mente crear algo nuevo, con forma, pequeño...», le dijo a Ilagua «así y asá», le mostró con gestos. «Pero por mucho que intente no concibo cómo», se lamentó.
«¡Yo tengo la solución!» exclamó Ilagua encantada, y las dos corrieron a buscar a Stur, la estrella madre.
«¡Oh, gran Stur! Madre de todas las estrellas, creadora de todo cuanto brilla, ¡despierta! Eso que tanto anhelas ha llegado!». Y Stur, así lo hizo. Despertó y respondió: «Me has despertado Ilagua, ¿es que acaso has logrado lo inlograble?». «Así es Oh Madre Stur, pero para eso, necesito que te separes de ti misma en dos partes iguales».
Stur la miró con curiosidad, nunca antes había tenido que dividirse en dos, pero así lo hizo.
Con el poder de Stur, y la magia de Ilagua y Coruncha. Un poco de barro, sal, y polvo de nube, crearon al primer hombre y la primera mujer.
«¡Oh gran Madre!» exclamaron Ilagua y Coruncha. «Oh gran Madre, necesitamos de tu luz, y de tu fuerza para dar vida a estas criaturas. Que habitarán la tierra, y miraran al cielo en busca de sabiduría. Preguntarán por su existencia y caminaran por donde tus hijas se lo indiquen. ¡Oh gran Stur! ¡Sacrifica tu existencia para que ellos puedan surgir!» y Stur así lo hizo.
«Prometeme que cuidaras de mis hijas Ilagua» murmuró Stur mientras entraba en el cuerpo del primer hombre y le obligaba a abrir los ojos, e inhalar las primeras bocanadas de aire de aquella tierra desierta. «Prometeme que te encargaras de cuidarlos a ellos, mis nuevos seres Coruncha» murmuró Stur mientras entraba en el cuerpo de la primer mujer y le obligaba a abrir los ojos, e inhalar las primeras bocanadas de aire de aquella tierra desierta.
«¡Lo prometemos!» exclamaron las dos, y en lo que fueron segundos: Ilagua se volvió a cuidar a las estrellas que buscaban con ansias un lugar donde brillar; y Coruncha envolvió todo el mundo de estos nuevos seres para cuidarlos y ayudarlos a encontrarse.
***
Muchos años pasaron ya desde que Ilagua, Stur y Coruncha crearon al primer hombre y a la primer mujer, pero Ilagua sigue en el cielo cuidando a las estrellas que buscan donde brilla y Coruncha sigue cuidando a los hombres, y ayudándolos a encontrarse mutuamente. Es así que cuando una hija de Stur brilla con más fuerza que el resto, Ilagua se le acerca y le murmura «que quieres Oh hermosa y brillante hija de Stur», y la estrella siempre le responde: «Lo quiero a él, y la quiero a ella». E Ilagua que es sabia y lo sabe, le avisa a Coruncha los deseos de la estrella, y Coruncha que es aún más sabia, y aún más sabe, une con todas sus fuerzas a aquel hombre y aquella mujer. Y cuando ambos están juntos uniendo la fuerza y el poder de Stur, la Madre de las Estrellas. La estrella baja del cielo y se deposita en el vientre de la mujer, y crece con barro y polvo de si misma, y crea a otro hombre o a otra mujer.
Es por eso que sabemos que es el hijo y es la hija quién elije a su mamá y su papá, y no al revés como nos quieren hacer creer...
Y así lo diseñó Stur, la más sabia de todas. Y así lo hizo Ilagua la sabia, y así lo hace Coruncha más sabia que la anterior.