Buscar en el blog

12 mar. 2018

Tú sabes tu nombre

Tú voz.
Magia.
Mágica magia, tú voz.

Seductora.
Inescrupulosa.
Temeraria.

Tú cuerpo.
Corto.
Pequeño.
Justo.
Perfecto.

¿Las luces apagadas?
Aún así pude verte.
Puedo verte.

Con mis manos recorro lentamente las fronteras de tu cuerpo.
Que se unen con el mío.
En un melancólico movimiento.
Ese movimiento.
Torpe, sí... torpe, pero sincero.

Y encuentro tus ojos mirándome.
Y no son verdes, un alivio.
Y me miran con gracia.
Sonrientes.
Traviesos.

Me gusta pensar, que de tanto en tanto pensás en mí.
Que me imaginás sonriéndote.
Que me imaginás besándote.
Sintiéndote... amándote.

Porque, ¿por qué no?

2 ene. 2018

La carta que quizá alguna vez te mande

J:

Quiero morir. Quiero morir por el simple hecho de que no quiero estar vivo. Quiero nunca haber nacido, quiero dejar de existir.
Hay tantos nombres que me torturan lentamente, en silencio y desde la distancia... pero el tuyo ya no puedo soportarlo. Me hieren, me hieres, con tu maldita indiferencia...Me lo he ganado, me lo he buscado. Es por eso que quiero morir.
Quiero morir porque quiero ser feliz y no puedo. Ser feliz es algo con lo que nunca pude lidiar... nunca entendí eso de "ser feliz", de compartir, de dejarse ser... siempre viví reprimido... reprimiéndome... porque, ¿por qué no?
Y hoy quiero morir...
Juego lentamente a pasar la cuchilla por el brazo, hace cosquillas, amenazante... ella me entiende... un simple empujoncito, un simple impulso y todo habrá comenzado... y terminado, para bien.
Pero no me animo, aún no. Así que simplemente contengo mi rabia, mi tristeza, mi soledad, mi incomprensión en una gran lágrima salada... y la cuchilla sigue jugando con su filo sobre mi piel, "quizá me corte", pienso esperanzado... Quizá lo haga, y quizá muera... pero no me reconforta, no termina de hacerlo. Porque vos vas a seguir con tu maldita vida como si nada, con tu maldita elocuencia, y tu maldita sonrisa falsa de "todo está bien", haciéndome sentir más mierda de lo que ya soy.
Quiero morirme, pero no aún... aún no puedo. Primero voy a destruir todo lo que pueda a mi paso, todo lo que te importe aunque sea un poquito... y voy a verte arder en tu estúpida tristeza ¡Mierda, que voy a disfrutarlo! Y al final... cuando caigas rendido en tu mísera existencia, allí, en ese momento de revelación... en el que te quieras morir pero no lo hagas (porque sos más fuerte que yo, más inteligente... más todo), y lo superes... ¡La puta madre, cuando lo superes..! y yo me de cuenta que en realidad nada de eso me sirvió para nada... Entonces allí, quizá me mate, quizá lo haga...

Te odio tanto...

E.

25 dic. 2017

Ensueño

Si me vas a soñar,
soñame descalzo...
leyendo alguna que otra novela victoriana
en alguna lengua ajena...
Soñame riendo, sonriendo, viviendo cada instante,
cada momento...
pensando, sintiendo.
Soñame sin forro,
soñame terco, desnudo, tibio...
Soñame soñando, soñando pensándote, amándote...
Soñame...

Agarrame las manos y guiame por la noche,
o por el día...
Soñame ciego, esclavo del deseo...
Soñame rico en tanta pobreza...
Soñame hermoso...
Soñame junto al mar, el océano, un río...
agua.
Soñame junto al agua.
Soñame bajo lluvia, perdido, solo...
solo pero contigo.
Soñame pequeño, más pequeño,
imperceptible...
Soñame escribiendo alguna que otra balada vieja,
cantándote un tango...
secándome las manos.
Soñame con las manos húmedas de tanto andar entre los pastos.
Soñame con el pelo enarbolado, alboreado, alborotado...
Soñame entre flores...
Soñame un mate recién preparado,
un café negro, soñame...

Soñame... que yo ya te sueño.

24 dic. 2017

Sol de cuarta vida

Tengo ganas de hacerme un mate que me lleve a recorrer paredes ajenas. Cuatro, de ser posible... que  me inciten e inviten a mirar por la ventana a este sol latente que llama a una lluvia nueva. Y que me abraces por la espalda y te quedes en silencio mirando el horizonte de sucios sonidos a ciudad. Y me invites a hacerte todo lo que quiero que me hagas, y sudemos juntos mientras se hincha el mate a una corta distancia... y que se sienta una risita, tuya o mía, que me obligue a pensar en ojos marrones, tuyos o mios, y que me obligue a olvidarme de esos tantos verdes que me atormentan. Y que volvamos la vista al sol y lo saludemos con un pucho tenue, y mientras cebás un mate me detenga en tu cuerpo desnudo, sudado, impregnado de todo el mío... y que te diga al oído todo lo que siento... lo bueno, lo malo, lo intermedio... y si por alguna razón que desconozco sentís la necesidad de vestirte en mi presencia, encuentres dificil hacerlo... y que te rías y te acerques a darme un beso y me cebes otro mate...

18 oct. 2017

Bla Bla

¿Qué ha sido de las cosas, Rosemund? ¿Ha sido, o no ha sido? Realmente lo pregunto, amiga, porque no lo entiendo.
Un día estamos bien... hablamos, nos compartimos cosas: bárbaro.
Al siguiente, atado a mi banal existencia, me desespero y te pregunto de las cosas; vos te reís. ¿Qué ha sido de ellas?
¿Qué ha sido de la amistad? ¿Te acordás, acaso, que era aqullo?
Yo ya no lo recuerdo.
No recuerdo que ha sido del deseo, de la lujuria... del sexo
¡QUÉ CONCHA ES EL SEXO, ROSEMUND?
¿Es una práctica, una parodia? ¿Debe gustar o desgustar? ¿Se comparte o es de uno (bueno, una)?
No comprendo.
Porque vos y yo hacíamos esas cosas... hacíamos: pasado.
¿Por qué no las hacemos?
¿Por qué te escribo y te reís de mí?
¿Por qué te mofas de mi desgracia?

¡Qué ha sido de las cosas, Rosemund? ¡Respóndeme carajo, que me vuelvo violento!

"Me vuelvo violento", como si la violencia no fuera parte innata de mi escencia.

¿Qué ha sido de la violencia, Rosemund? ¿Ha sido, o sigue siendo?
Tampoco lo sé.